Una canción: Work Of Art – Here Comes The Rain

Publicado en Música el agosto 29, 2011 por Edgar^^

El esperadísimo segundo trabajo de Work Of Art ha resultado ser una joya tremenda, donde han llevado su AOR moderno y fresco a un terreno más alejado del sembrado de influencias “toteras”. El comienzo de esta maravilla comienza con la canción protagonista de esta entrada, y que se puede disfrutar a continuación.

Cuando me hice con el disco, recuerdo que caí en un bucle sin aparente fin, pinchando en el botón de “canción anterior” del reproductor durante más de media hora. No había manera de dejar de escuchar esa melodía mágica, esos teclados chorreantes de feeling, las múltiples líneas de guitarra, los arreglos vocales, las virguerías de garganta de Lars, el solo de guitarra, el riff principal, el sonido de la batería.

“The Rain” es una canción prácticamente perfecta, redonda, total. Estrofas y estribillo melódicos, con grandes coros y una letra romántica como manda el género. Todo un ejemplo de composición, una pieza maestra de AOR actual, un esquema a seguir.

Disfruten, pero con precaución. Es adictiva.

Recapitulando: “Breaking Bad” 4×01 “Box Cutter” Review. Heisenberg ha vuelto.

Publicado en Series TV con etiquetas el julio 18, 2011 por Edgar^^

Walter no está en peligro. Walter es el peligro.

ALERTA:
¡ESPOILERS!

Y de qué manera. Que tensión, que sorpresas, que varapalos, que crudeza. Es hora de soltar la manida frase: la espera ha merecido la pena.

El capítulo abre con una escena que busca empatizarnos con el malogrado Gale antes de mostrarnos su triste final en su apartamento de soltero maniático, y el uso que hizo de un pequeño cutter de color verde en el laboratorio cuando fue contratado. Más tarde volveremos a cruzarnos con este último.

Nuestro Walt sigue encerrado en el laboratorio, y Jessie escapa de la escena del crimen pudriéndose por dentro a causa de los recientes remordimientos cuando el soldado de Gus le encuentra tras inspeccionar la escena del crimen, cuando en este punto ya hemos tenido algunos planos “Breaking Bad“, como ese barrido de Gale muerto en el suelo de su apartamento rodeado de vecinos.

Hank se ha convertido en coleccionista de minerales mientras hace lo posible por avanzar en su recuperación sumido en desesperación, mientras que su mujer y cuñada de Walt se arma de paciencia cada vez que va a entrar en casa, todo ello expresado en planos, gestos y pequeños detalles de guión que Vince Guilligan ha escrito para la ocasión. Arte cinematográfico de gran altura, típicos detalles de las más grandes películas. Parpadeos, inspiraciones, miradas. Todo ello arropado por el silencio y la ausencia de banda sonora. Solo lo que la cámara capta: el trabajo de los actores impecable.

De repente, y tras meternos en situación, la tensión comienza a crecer en el laboratorio. Walt comienza a sentir terror, miedo, después de cierto alivio tras ser confirmada la muerte de Gus. Un incomodísimo silencio, esos planos alargados, esa dilatación del tiempo tan característica de la serie ponen nervioso al mismísimo Heisenberg. Este, a base de vistazos a su alrededor e intentos de tranquilizarse, con Jessie al lado sumido en el silencio, corroído por la culpa, logra elevar nuestras pulsaciones poco a poco. Para cuando tenemos el corazón apunto de salir del pecho, a pesar de intercalar en la secuencia el resto de historias paralelas, como la presentación de un Saul Goodman completamente paranoico, la tensión no desaparece. Y entonces, Gus hace su entrada triunfal en el laboratorio.

Se quita la chaqueta, la corbata, los zapatos. Mientras tanto, Walt, a sabiendas de estar al borde de la muerte da rienda suelta a una verborrea incontrolable cuyo nerviosismo resta convicción a sus palabras. Gus ya ha tomado su decisión, y Walt no va a cambiarla a estas alturas. El problema es que nosotros no tenemos ni idea de lo que pasará a continuación, y llegados a este momento, parece que respiremos el aire viciado de ese laboratorio subterráneo. La pantalla está apunto de resquebrajarse. Demasiada tensión acumulada. Y Gus, vestido con el mono del laboratorio, muestra sus cartas.

Nada que un poco de agua no pueda solucionar. Una pequeña toalla, y nuestro Gus vuelve a transformarse en ese elegante y pacífico hombre de negocios. “Get back to work”. Y eso es precisamente lo que hace nuestra pareja protagonista favorita: volver al trabajo.

Jessie se recupera del shock, y parece ser quien actualmente tiene los pies sobre la tierra. Ahora todos los personajes han mostrado sus cartas, y todo apunta a que nos espera una verdadera guerra psicológica entre ese grupo de hombres que les mantendrá al límite durante toda la temporada. Un momento “humor negro marca Breaking Bad” en la conversación entre Skyler y Walt, quien se ha paseado con una camiseta nueva y la etiqueta pegada en el frontal durante largo rato, y el capítulo termina con otro de esos cliffhangers que abre la puerta a otra trama para la temporada: las notas de laboratorio de Gale, apunto de ser encontradas por la policía.

La mejor serie en antena ha vuelto por la puerta grande. No hay más que decir. Todo sigue igual, en tensión creciente desde el punto que se dejó en la anterior temporada. Misma calidad audiovisual, mismo carisma, mismas tramas en continuo avance. Mismo estilo. Hurra, hurra por Vince Gilligan y todo su equipo. Hurra por “Breaking Bad”.

Versiones del Rock Nº 3: N.I.N. VS Johnny Cash

Publicado en Música el julio 13, 2011 por Edgar^^

Lo que tengo con esta canción es algo muy especial. “Hurt” es una de las canciones más personales, sentidas, profundas y directas que he escuchado, perfectamente asociable a cualquier momento depresivo que todos hemos tenido, tenemos y tendremos, y disfrutable tanto durante ellos, como después por el simple recuerdo de lo superado. Siempre me cala hondo. SIEMPRE.

La canción es original de Trent Reznor, líder de la banda Nine Inch Nails, quien la escribió en un momento personal durísimo, donde plasmó todo su sufrimiento a lo largo de seis minutos interpretados con una voz casi agónica sobre unos acordes básicos que apenas se aprecian.

La melodía es sencillamente arrebatadora, y la voz de Trent está tratada en el estudio con mucho cuidado, poniendo énfasis en esos registros casi susurrados y al clamor del estribillo, donde la canción gana fuerza, y cuya letra reclama respuestas que nadie tiene.

Lo que pasó en los años noventa es que American Records resucitó el espíritu de un Johnny Cash en horas bajas y montó un gran tinglado con el productor de moda Rick Rubin para grabar varios discos entre los que se incluirían regrabaciones de temas antiguos de Cash, algunas composiciones nuevas y versiones de temas famosos del rock, liderados interpretativamente por Cash y el sonido de una guitarra acústica nítida como pocas.

“Hurt” aparecería en “American IV: The Man Comes Around“, en el contexto de Johnny cash con una voz más profunda que nunca, mucho dinero invertido en producción, y el ocaso del anciano caballero en el que la canción encajaba a la perfección. Otro de esos cúmulos de resultados del azar que resultan en una obra maestra de este calibre.

Por el basto mundo de Internet dan vueltas muchas declaraciones de Reznor acerca de la versión, pero de entre todo lo que he leído, me quedo con una de las que me resultan más creíbles, y es que al parecer, tras escuchar la versión de Cash declaro “ha sido como ver a alguien acostándose con mi novia”. No me extraña, siendo una canción tan personal, y a la vez, tan universal. Lo siento, Trent, pero me quedo con la versión del Hombre de Negro.

Apéndice 1: Trent Reznor hablando sobre la canción y la versión de Cash. Muy interesante:

“Escribí Hurt en un día. Lo más extraño es que cuando la escribí no tenía ni idea de lo que me esperaba. Usé la metáfora de la droga pero no era un yonki, luego me convertí en uno, o sea que fue una especie de premoníción. Rick Rubin, que es amigo mío, me llamó y me preguntó: “¿Te importaría que Johnny Cash versionease Hurt?” Yo dije, “por supuesto que no”. Pensé que era una idea interesante. También leí un boceto de lo que iban a hacer con el vídeo porque Mark Romanek, el que lo dirigió, es también amigo mío. En un momento dado me preguntó que si quería salir en el vídeo. Yo iba a estar en el Museo Johnny Cash barriendo o haciendo algo y Johnny Deep iba a salir también pero al final no se hizo así.

Un tiempo después cuando salió el Cd y lo escuché me sentí como observando a otro haciéndoselo con mi novia. Era mi canción, salida de mis vísceras y de mi cabeza y ahi estaban, mis palabras con esa enorme voz. Solamente la escuché una vez. Entonces salió el vídeo, lo ví a primera hora de la mañana y se hizo el final del día. Se me saltaron las lágrimas. No podía creer el impacto emocional que tenía y Johnny Cash haciéndome ver el sentido de la versión. Pero fue mucho más que eso. En ese momento, la fuerza y la belleza de la música me impactó de una forma profunda. Estaba en un punto en mi vida en el que estaba realmente inseguro si yo era bueno o si tenía algo que decir. 

La canción salió de un rincón muy feo y oscuro de mi mente y entonces, unos años después, un icono de un mundo completamente diferente toma la canción y se introduce en ella de modo que me parece más poderosa que mi propia versión. Luego alguien hace esta pequeña obra de arte visual que muestra esa fuerza de una manera perfecta. Y vino en una época muy insegura y lo sentí como un abrazo de Dios. 

Los vídeos musicales podían haber sido una forma de expresión artística interesante, pero la MTV lo ha reducido a una fórmula comercial y parecían muertos como una forma de arte. Entonces ver lo que hicieron con Hurt fuerevelador. Nunca conocí a Cash, ni siquiera hablé nunca con él, pero estoy orgulloso de haber estado implicado.”

Apéndice 2: El videoclip.

Youtube no permite actualmente insertar el videoclip directamente en el blog, por lo que para su disfrute personal dejo el link. Más que recomendado visionado. Imprescindible, arrebatador en su sencillez.

Click aquí para ver el videoclip.

Crítica: Hibria – Defying Rules (2004)

Publicado en Heavy Metal, Música, Opinion el julio 13, 2011 por Edgar^^

Por lo que sé, Hibria son una banda brasileña cuyo primer disco hizo acto de aparición hace ya siete años, en pleno 2004, cuando llevaba escaso tiempo metido de lleno en este rollo y andaba aun flipando sobremanera con Metallica, Avantasia y los Blind Guardian (lo que ha llovido…). Fue entonces cuando descubrí este disco que recibió muy buenas críticas, y cuyos comentarios acerca de las influencias que aglutinaban me llamaron la atención. Helloween, Iron Maiden, Saxon, los Judas del Painkiller y toda esa ola de heavy metal y speed que poblaron los noventa tienen aquí su hueco.

Por lo que sé, Hibria son una banda brasileña cuyo primer disco hizo acto de aparición hace ya siete años, en pleno 2004, cuando llevaba escaso tiempo metido de lleno en este rollo y andaba aun flipando sobremanera con Metallica, Avantasia y los Blind Guardian (lo que ha llovido…). Fue entonces cuando descubrí este disco que recibió muy buenas críticas, y cuyos comentarios acerca de las influencias que aglutinaban me llamaron la atención. Helloween, Iron Maiden, Saxon, los Judas del Painkiller y toda esa ola de heavy metal y speed que poblaron los noventa tienen aquí su hueco.

Lo que ofrecen Hibria en este primer disco es un speed metal de sonido demoledor, de bajo muy veloz y marcado, sin cargar con estribillos repetitivos, solos de guitarra espectaculares, con mucha técnica, que en ningún momento llegan a cargar, y un vocalista muy entregado que llega a tonos muy altos con una voz ligeramente rasgada y unos pulmones de envidiar.

Se abre de forma impresionante con “Steel Lord On Wheels”, corte que de no resultarte soportable, aconsejo pares la reproducción y no pierdas más tiempo con el redondo, porque en esencia, todo está resumido ahí. El resto del recorrido es más, con algo de variedad, y mucha calidad.

La técnica guitarrera se aprecia en cada uno de los temas, destacando en “Change Your Life Line”, por ejemplo, siempre equilibrada con el nivel de unos estribillos que recuerdan a grandes temas de los “Keeper”, por ejemplo. “Millenium Quest”, la de inicio Maideniano “A Kingdom To Share”, o la la painkilleriana “Defying The Rules” son más de las piezas que pueden volar la cabeza de cualquier amante del género más veloz y melódico del heavy metal.

No aportó ninguna novedad, pero desde luego, y revisándolo hoy en dia mientras salía a correr, me sigue pareciendo un muy buen disco de heavy metal llano, directo y de sonido poderoso con estribillos motivadores y épicos, además de un trabajo instrumental de muy alto nivel.

Ahí van unas muestras:




Nota: 8,5

Una canción: Black Sabbath – Planet Caravan

Publicado en Heavy Metal, Música el julio 5, 2011 por Edgar^^

Ocupa el tercer lugar en la maravilla titulada “Paranoid”, que a su vez ocupa el segundo lugar en la discografía de los pioneros Black Sabbath. Por aquel entonces eran unos chavales que se ponían hasta arriba de marihuana y hachís, guiados por un guitarrista que a dia de hoy sigue siendo inimitable, y que disfrutaban de una química musical resultado del más puro azar. Como bien decían orgullosos, ellos no fueron “producto de una puta discográfica”. Eran cuatro tipos que llevaban el timón de su música, intentando hacer un blues muy pesado y bruto que acabó convirtiéndose en joyas como “Paranoid”, “Sweet Leaf“, “War Pigs” o “Children Of The Grave“. Y entre todas ellas existe una rareza, una maravilla que destaca entre todo el tracklist de ese “Paranoid” por su extrañeza, simbolismo y por ser única.

Descubrí esta canción hace muchos años, cuando andaba metiendome entre la discografía de los Sabbath sin en realidad darme cuenta de lo que estaba haciendo. Un dia, antes de dormir me puse “Paranoid”, y me cagué por las patas abajo cuando escuché “Planet Caravan“. Seguramente fue la culpa del efecto que modula la voz de Ozzy y por su forma de acariciar con las estrofas sobre un atmosférico riff de Iommi, y a un ritmo muy extraño y sobrecogedor.

Imagino que la canción fue resultado de un cuelgue de marihuana muy serio, y la letra, de un viaje de ácido de Butler, el letrista habitual, porque realmente es lo que transmite. Escuchar “Planet Caravan” con un mínimo de atención te transporta a dimensiones lejanas, te hace volar. Te da la vuelta a la conciencia, y cuando termina, realmente deseas que dure más, mucho más.

Es una canción construida a base de misticismo, de alucinaciones, de oscuridad. Es arrebatadora, y realmente cala hondo en el oyente sin que menos se lo espere. Es inquietante, es melódica, es bonita, y es horrible. Despierta sentimientos que chocan en una batalla sin fin, y la base de su adicción es el ansia de descubrir el misterio que encierra. Por eso, uno nunca se cansa de escuchar “Planet Caravan”.

“And so we pass on by the crimson eye of great god Mars as we travel the universe” 

Una canción: La Fase – Amor Sin Fin

Publicado en AOR, Música con etiquetas el junio 29, 2011 por Edgar^^

Tantos años escuchando heavy, rock, psicodelia, progresivo, hard, punk… Y a estas alturas, decantado por el AOR más guitarrero de letras amorosas y sensibilidad y clase absolutas. Jamás lo hubiera imaginado hace diez años viendo a Iron Maiden por primera vez en Las Ventas (Madrid). No, imposible. Pero aquí estoy, disfrutando de cajitas de sentimientos que rondan los cuatro minutos de duración.

Di con esta peculiar banda a través de Facebook, aunque no recuerdo quien posteó el video de “Llorando Estás”. Tan prendando me quedé que no pude evitar acabar pidiendo al compañero Kissmar (aquí su maravilloso blog que tantas alegrías me ha dado) que resubiera el disco a buena calidad, pues me fue imposible dar con el de otra manera.

AOR en su más pura esencia. Teclados, con unos aires atmosféricos muy Toto en su elegancia, de melodías muy suaves, de punteos de guitarra y golpes de batería cargados de eco. Base rítmica muy aterciopelada, y una voz que acaricia con versos amorosos y románticos de los que los tipos duros huíamos en el instituto (y mira ahora…).

Este corte es uno de tantos que llevan a parar la reproducción del disco durante una media hora porque no puedes evitar volver atrás una y otra vez para disfrutar de su estribillo, de esos arreglos de guitarra acústica y de las entonaciones y estrofas tan bien cuadradas de Javier García que desde luego, nos hacen olvidar que estamos escuchando a un grupo estatal. En la simpleza del de esta maravilla de estribillo brilla el arte del adult oriented rock, esa forma de convertir unas frases manidas y adolescentes en épicas melodías que tocan el corazón:

Y si quieres perdonarme, no tendré que recordar… Que hace tiempo, tu y yo un amor sin fin se marchó sin mi

“Luther” en el ecuador de la 2ª temporada

Publicado en Opinion, Series TV el junio 28, 2011 por Edgar^^

ALERTA:
¡ESPOILERS!

 

La serie británica que nos obsequió con una primera temporada sorprendente basada en un género del que esperábamos pocas sorpresas, ya ha llegado al ecuador de su segunda (y breve) temporada, que solo va a constar de cuatro capítulos de una hora de duración. Una verdadera pena dado el potencial del que hace gala.

Desconozco las razones de esta reducción en su duración con respecto a la primera, que disfrutó de seis episodios, formato habitual en producciones británicas, pero en fin, algo es algo. Y si ese algo es de tanta calidad como la que hacen gala los dos primeros capítulos de esta temporada, nos podemos dar con un canto en los dientes, como dicen en Madrid.

Luther terminó su segunda temporada en un punto extremo. Un cliffhanger de locura. Sangre, acusaciones, dramas enfrentados y todo ello concentrado en un punto de estrés máximo, cerrando con un simple “¿Y ahora qué?”, el cual han respondido de manera muy hábil en el inicio del 2×01. Todo parece en orden, pero como dice la maravillosa Alice, John Luther sigue al borde de la locura, jugando a la ruleta rusa cada mañana antes de ir a trabajar con la pistola de su abuelo. Impresionante imagen, marca de la casa.

Creo que si por algo se caracterizaba la serie es por su capacidad de llegar a extremos limites en situaciones dramáticas, estirando cual chicle la conciencia de enfrentamientos entre hombres, llevándoles al borde de la locura. John Luther, con su oscuro pasado y su personal sentido de la justicia acaba cargando con una culpabilidad atroz, lo que le provoca ataques de ira y depresiones. Un personaje con muchas capas, dificilísimo de interpretar, y que por supuesto, como ya se hizo en la primera temporada, es llevado con soltura y carisma por el que otrora fuera Stringer Bell en The Wire, Idris Elba, un actor que se está proclamando como más que una promesa en muy poco tiempo. Su forma de andar, su ceño fruncido, sus gesticulaciones en esos arranques dramáticos que desgarran el corazón del espectador en dilataciones de tiempo infinitas que siempre acaban explotando en lágrimas o ira. Todo un figura que se merece más de un premio.

Y a estas alturas de temporada ya hemos disfrutado varias de esas situaciones, además de lidiar con un interesante caso de otro psicópata al que, como siempre, Luther consigue identificar y analizar psicológicamente de una forma excepcional, no sin antes pasar por situaciones límite, como escuchar como su compañero es torturado a través del teléfono y tener que hacer oídos sordos a su sufrimiento por el bien del caso y la captura del asesino. Le han clavado la mano a una mesa, y ha rescatado a una chica de unos bajos fondos muy turbios, entre otras cosas en estas dos horas de temporada.

John Luther parece estar muy lúcido, e incluso soporta, no sin cierta dificultad, el encanto y la atracción que siente por su similar en el otro sexo, Alice, mucho más parecida a el mentalmente de lo que uno se pudo imaginar al inicio de la serie. Ella le pide que huya con el, pero él rechaza la oferta después de una escena de tensión dramático-amorosa sin igual, una lección de dirección y actuación sublime, muy a la altura de grandes escenas clásicas de series como Los Soprano o A Dos Metros Bajo Tierra, pero en otro registro.

Luther cumple a la perfección con lo que se propone, y esos casos tan extremos, giros argumentales rápidos e influencias de series como The Wire o Millenium, resultan más frescos de lo que uno se puede esperar leyendo una sinopsis, sobre todo si el detective que lleva los casos es tan inestable como los propios psicópatas.

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